lunes 16 de abril de 2007

A modo de sugerencia

Quiero preparar un tema, aprender a cantarlo. Pero como en esta vida lamentablemente uno no puede dedicarse exclusivamente a lo que le gusta, al menos nos pasa a la gran mayoría de los mortales, hay que ganarle espacios al tiempo que es el enemigo que nos limita para una mayor dedicación. Entonces una de las maneras de incorporar una canción en momentos en que no podemos practicarla es simplemente escucharla. Una y mil veces, prestándole atención pero también prescindiendo de ella. Aún cuando suene en segundo plano, mientras en primer lugar estamos trabajando, hablando con alguien o atendiendo cualquier obligación, mientras se viaja en colectivo, o como sea. Cada uno encontrará la mejor manera, momento y lugar para que esa melodía siga sonando y se internalice en nosotros. Esto obviamente no es mágico, vale decir que solamente escuchando un tema no significa que cuando lo cante saldrá perfecto, pero seguro contribuirá a incorporar consciente o inconscientemente el ritmo, la entonación y nos dará la base como para ir perfeccionándolo en el momento en que si dispongamos del tiempo necesario para practicarlo. No es una fórmula infalible pero en mi experiencia resultó efectivo a la hora de elegir un tema para llevar a la clase. Parafraseando la ideología de Goebbels podría sugerir “escucha, escucha...que algo queda”.